julio 19, 2009

- Menos vino y más imaginación


La semana pasada tuve la oportunidad de visitar Cádiz y especialmente algunas zonas como Jerez y Medina Sidonia. Preparaba con Manuel González Piñero, Gerente del Patronato de Turismo de Cádiz la visita de casi 100 profesionales del mundo de los viajes de empresa y organizadores de eventos a su territorio. Buscábamos conjuntamente espacios que pudieran conocer y que acercaran a estos profesionales a los elementos más diferenciadores del destino. Desde luego no se nos olvidó el mundo del vino. Conté con la gran colaboración también de Miriam Morales, Presidenta del Convention Bureau de Jerez y Vicepresidenta de la Ruta del Vino y el Brandy del marco de Jerez .

En estas idas y venidas topé con Juan Panedas Galindo, responsable de la comercialización turística del Cortijo Los Alburejos propiedad de don Alvaro Domecq y por donde campea a sus anchas la ganadería Torrestrella.

Fue muy fácil hablar con Juan Panedas. Enseguida me di cuenta de que el mundo del vino y el mundo del toro, cuando lo traspasas al sector turístico, se pintan con las mismas sombras. Pasear por los Alburejos es hacerlo por una finca ganadera. Allí tuve la suerte de encontrarme en un precioso atardecer con la tienta de las vacas. Se trataba de dilucidar qué vacas había que destinar a carne y cuáles a madres de toros castados. El acoso y derribo, la doma, la tienta, la equitación, los caballos... forman parte de ese universo ganadero que se nos va de las manos, que se pierde irremediablemente. (Ojalá el turismo ayudará en esta difícil preservación).

Ligar el vino al consumo de alcohol es tan pacato y ramplón como ligar la cría del toro bravo exclusivamente a la muerte del animal en la plaza. En los Alburejos, supongo que como en otros muchos cortijos, fincas y dehesas puede descubrirse un paisaje intacto, una espléndida biodiversidad que lucha contra la presión urbanística (en este caso contra el afán verde de hacer campos de golf a diestro y siniestro), una forma de vida que según Juan Panedas no durará más de dos generaciones y muchas otras cosas (Nunca había visto tantos paseos de familias completas de perdices con sus perdigones, cigüeñas, conejos, liebres y supongo que otros muchos animales que unos ojos urbanitas y miopes como los míos no saben ver).

Desarrollar productos turísticos ligados al vino o al toro pasa irremediablemente por vincular el producto a patrimonio cultural, de naturaleza, patrimonio histórico, etnológico... a un tipo de vida que se nos escapa, a preservación del paisaje, a biodiversidad, a apuesta decidida por el sector primario, a cultura, a gentes, a tradición o a futuro que mira al pasado...

Sí, me preocupa el deshielo de los icebergs de los polos pero me preocupa mucho más perder "mis paisajes", los paisajes de mis padres y mis abuelos. Me preocupa dejar atrás y para siempre las costumbres y usos, las palabras, las técnicas, los oficios, las herramientas... con las que trabajaron mis antepasados. Me preocupa olvidarme del pasado por que hacerlo equivale a olvidarme de una parte importante de mi misma.

Lo he dicho en muchas ocasiones y lo he defendido en diferentes foros, y sigo insistiendo aunque evidentemente es una opinión. En el enoturismo hay que bajar el peso del producto (salvo visitas vinculadas a expertos o apasionados del vino) y empezar a destacar otras cosas. Cada bodega o productor sabrá cuáles son esos puntos fuertes de su casa o de su finca y sabrá además qué enfatizar en cada momento en relación con los intereses de los viajeros. Pero acercarse al mundo del vino no es sólo ver depósitos de acero inoxidable, salas de barricas y terminar la visita con una degustación. No.

(c) Alicia Estrada, 2009

1 comentario:

  1. Hola Alicia,
    Suscribo cuanto dices. En el Jerez Convention Bureau intentamos que las empresas en sus encuentros cuentes con nuestros vinos, en su entorno como bien dices, con su paisaje de fondo... debemos sacar al escaparate precisamente eso: lo mejor de cada cas, lo genuino que solo viniendo aqui (y nunca saboreando el vino en otras tierras) se puede experimentar. "Vendamos" de una vez experiencias, y no olvidemos sobre todo el valor humano de quienes siguen siendo excelentes embajadores. Seamos mejor anfitriones que embajadores.

    Un beso enorme, guapa.
    Miriam Morales
    JEREZ

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(c) Alicia Estrada