julio 03, 2019

Experiencias, storytelling, cocreación y otras palabrejas



Dice la filología, vieja profesión a la que debo todo lo que soy e incluso lo que no soy, que las palabras se desemantizan a fuerza de desgastarlas o usarlas tanto o tan mal, que terminan perdiendo su significado. Algo así ha debido de ocurrirle a la palabra "experiencia" que parece ser equivalente a producto turístico. Es más, vale para cualquier producto turístico o enoturístico.

Muchos viajeros, desengañados de las malas experiencias vividas, turísticamente hablando,  comenzaron hace unos años  a buscar lo que ellos creyeron que serían, verdaderas experiencias. Surgieron así las comunidades basadas en formatos  peer to peer (P2P), formatos de economía colaborativa cuya base consiste en poner en contacto a particulares que ofrecen sus servicios a potenciales viajeros.

Con este contexto se  ponía así en marcha la experiencia turística auténtica, ligada a la cultura de anfitriones particulares, versus los productos de las empresas turísticas que no ofrecen ni contenidos ni ese punto de local y auténtico que ofrece el anfitrión. Quizás la pagina de Airbnb sea una de las mayores comunidades de esta especie de intercambio entre particulares.

Evidentemente hubo una verdadera revulsión en el sector turístico y todos empezamos a hablar de la necesidad de incorporar las emociones para que los productos turísticos pasaran a ser verdaderas experiencias. Entonces nos emborrachamos con otro término de moda. Llegó el storytelling, el arte de contar historias. Y ahí estamos todavía.

He oído tantas veces a predicadores decirles a las bodegas que cuenten su historia en el diseño de las visitas enoturísticas (su storytelling)  que se me ha desemantizado a mí también el término. Evidentemente hay un punto de certeza en la afirmación, pero continuamente se omite algo importante: una experiencia enoturística no tiene que ser tan solo un relato de la historia de la bodega, de la familia, de los productos, ni siquiera del sueño del viticultor... No vale solo con eso. Tiene que ser eso y mucho más.

Una verdadera experiencia enoturística o turística, tanto me da, tiene que incorporar de forma activa al cliente. Lo importante no son las emociones que mi familia vivió al crear la bodega, por poner un ejemplo. Lo importante son las emociones que el viajero vive cuando viene a mi bodega. El viajero debe poder incorporar su propia NARRATIVA y vivirla a través de mi storyteling.  De esta forma no debiéramos pensar en crear experiencias, más bien en COCREAR experiencias con nuestros visitantes. No se nos puede olvidar la figura clave.

Los territorios, las bodegas, las empresas de gastronomía... hay que empezar a repensar la forma en que estamos presentándonos a nuestros viajeros. Nosotros somos anfitriones auténticos del territorio y no quiero decir con esto, que los que ofrecen sus servicios en plataformas P2P no lo sean.  Nuestra vocación en general está ligada al desarrollo del territorio, a generar riqueza en la comunidad, a evitar que nuestras comarcas se vacíen, que nuestros jóvenes se vayan del mundo agrario... vayamos pues, un poco más allá y defendamos  a través de nuestros productos enoturísticos, agroalimentarios,  gastronómicos...  nuestros valores, implicando a todos esos compradores que ahora lamentablemente no siempre nos ven como auténticos. 

¿Cómo se hace esto? Hasta aquí puedo leer...

(c) Alicia Estrada

junio 03, 2019

Benchmarking del enoturismo en Alsacia


Recientemente se han publicado diversas cifras del enoturismo en España (Acevin), en Rioja, en Cataluña etc. No voy a tratar de hacer comparaciones entre territorios. Básicamente porque seguramente cada estudio está realizado con parámetros diferentes y las comparaciones serían injustas. 

Sí que voy a aportar algunos datos como referencia del enoturismo en Alsacia (Francia) que seguro servirán para que cada uno saque sus propias conclusiones.
Cuento con un estudio publicado en 2019 con datos obtenidos de julio de 2016 a agosto de 2017, es decir, un año de recogida de datos. Está realizado por el Observatorio Regional del Turismo de Alsacia.

Una cosa que me ha gustado mucho de este estudio es que diferencian entre turistas de territorio (llamémosles VISITANTES) y turistas de vino (llamémosles ENOTURISTAS). (Os remito a la segmentación de la demanda que podéis leer en este Post). En algunos casos las diferencias entre ambas tipologías son notables.

GASTOS

·        Gasto medio de un enoturista: 76 euros; Coste total de una estancia contabilizando todos los conceptos: 654 euros

·        Gasto medio de un visitante: 65 euros; Coste total de una estancia contabilizando todos los conceptos: 425 euros

Desde luego los enoturistas resultan mucho más interesantes para el territorio que los visitantes.

ACTIVIDADES PRACTICADAS

·        Número de actividades practicadas por un enoturista: 4,5

·        Número de actividades practicadas por un visitante: 2,2

Si hacemos el análisis de las actividades, algunos números son muy destacables:

·        Visitas a bodegas y viñedos                                      100% enoturistas              9% Visitantes

·        Visitas de pueblos de vino                                         82% enoturistas               46% Visitantes

·        Visita mercados, prod. regionales, artesanos        40% enoturistas               11% Visitantes

Es verdad que Alsacia recibe muchos visitantes con motivo de los mercados navideños pero me ha resultado enorme la desproporción de viajeros que se interesan por las bodegas respeto a enoturistas. ¿Esto quiere decir que poniendo en valor otros elementos complementarios al vino y el enoturismo, muchos territorios podrían conseguir un número mucho mayor de visitantes? También lo que me dice es que muchos viajeros que llegan a territorios de vino tienen muy poco interés por el vino  y debiéramos pensar en qué parte de la cultura del vino, les gusta y les emociona y cómo presentársela.

ALOJAMIENTO ELEGIDO

Sólo el 30% de los viajeros eligen alojamientos en los viñedos. El 70% prefiere alojarse en áreas en torno a las ciudades más importantes como Colmar (41%), Estrasburgo (19%) y en mucha menor medida Mulhouse (5%).

Este dato lo tenemos que tomar con mucha precaución para nuestro país. No podemos traspasarlo tal cual pues la duración de la estancia de un viajero o enoturista en Alsacia, no tiene nada que ver con las estancias en nuestros territorios de vinos.

DURACIÓN DE LA ESTANCIA Y ORIGEN

La duración media de una estancia en Alsacia es de 4,9 noches para un enoturista y de 4,1 noche para un viajero de territorio. En este punto, soy toda envidia. El 34% de los visitantes pernoctan entre 1 y 3 noches, mientras que el ¡¡66%!! Pasan en el territorio 4 o más noches. Aquí sí que nos ganan por goleada. Podría pensarse que estas estancias tan largas se deben a que la gran mayoría de visitantes son extranjeros pero no es así.

·        Enoturistas: 71% son franceses vs Visitantes de territorio: 72%

·        Enoturistas: 29% son extranjeros vs Visitantes de territorio: 28%

Por último un dato, pequeño pero muy importante. En 2018 la venta de botellas de vino en Alsacia trajo al territorio una riqueza de 540 millones de euros. Y aquí el dato sorpresa: un cuarto de estas ventas provienen de la venta directa de las bodegas, es decir que en Alsacia el enoturismo originó ventas de vino por importe de 135 millones de euros.
Teniendo en cuenta que Alsacia recibe una media de tres millones de visitantes anuales, hay que deducir que en compra de vino, cada visitante gastó 45 euros, esto al margen de gasto en actividades, entradas etc.
La venta directa de vino más que con nuestro enoturismo tiene que ver con la fuerte implantación de la distribución en nuestro país y el férreo control que ejercen sobre el precio. Pero éste es otro tema.

¿Hacemos bien el enoturismo? -Sí-. ¿Podríamos hacerlo mucho mejor? -Rotunda y definitivamente, sí-. ¡¡Qué las reflexiones nos sean a todos provechosas!!

©Alicia Estrada, 2019.

mayo 27, 2019

Agencias de viajes, distribuidores y enoturismo


Días de mucho trabajo que me alejan del tiempo de escritura. No me olvido de mi blog, pero mi blog se aleja de mi con tantos viajes y líos. 

He estado varias veces en Rioja, lo que siempre me gusta, por que me acerca a mis paisajes del alma. Tuve ocasión hace unas semanas de participar en la cita IWINETC 2019 que se celebró en Vitoria, capital de Rioja Alavesa hablando de las pocas cosas que sé, de turismo MICE y de comercialización del enoturismo. 
Me preocupa especialmente el tema de la comercialización del enoturismo. Las bodegas se esfuerzan por conocer el mundo de la distribución del vino, pero les cuesta conocer a su homólogo turístico. Muchas empresas instaladas en territorios de vino piensan mayoritariamente en venta directa y les cuesta pensar en venta intermediada. Lo que es aún más grave es que cuando les hablas de intermediarios lo resumen todo en una palabra “agencia de viajes”


Hablar hoy en día de agencias de viajes resulta excesivamente ambiguo porque el término aúna tal cantidad de significados que no significa nada. Pondré un ejemplo. La Agencia Catalana de Turisme ha publicado recientemente un estudio sobre el Perfil de visitantes a las bodegas de Catalunya. Está realizado por la empresa Aka Research. Me sorprende enormemente alguno de los resultados.

·        36% de los viajeros europeos que hacen enoturismo en Catalunya llegan a través de una agencia de viajes.

·        54% de los viajeros americanos que hacen enoturismo en Catalunya llegan a través de una agencia de viaje.

No he visto el estudio completo y es muy posible que en el original se recoja perfectamente la casuística de agencias que nos mandan enoturistas, pero no decir nada más, a los mortales que como yo solo accedemos al resumen del estudio, apenas nos aporta información. 
¿Son agencias emisoras o receptivas? ¿Venden en destino o en origen? ¿Son agencias de viajes o empresas de actividades o quizás gestores de escapadas, o centrales de reserva que ofrecen actividades? ¿Son vendedores de experiencias? ¿Qué son? Y esto por no hablar de OTAs, DMCs y otros primos hermanos. (Reflexión: si ante la lectura de estos nombres no eres capaz de etiquetarlos y diferenciarlos, te va a costar un poco entender la distribución del enoturismo hoy en día)
En todo caso si queréis leer el resumen del estudio, lo podéis encontrar en este ENLACE. 
En resumen, es tiempo de conocer bien a los actores de la distribución de viajes. El sector del enoturismo pasa por la intermediación turística y/o tecnológica y de esta última depende en gran medida incluso la venta directa. Pero ésta es otra historia…
(c) Alicia Estrada

febrero 13, 2019

Creación de experiencias de enoturismo: valores olvidados


“Cuéntales tu historia, integra a tus visitantes en tu historia” ¡Cuántas veces hemos repetido estas frases cuando hablamos con bodegas, con destinos de enoturismo, con organizadores de jornadas gastronómicas o de vino en el medio rural! Y sale de nuevo a la palestra el tan conocido storytelling, base emocional de toda experiencia. 

Muchas veces cuando digo esta frase obtengo la misma respuesta: “Somos cuatro gatos, tenemos poco que contar…” o algo similar. Para contar una historia no hace falta tener una saga familiar enológica que se remonte a la Edad Media o contar con un castillo bodega donde ya se quitaba la sed el propio Cid. Podríamos decir lo mismo de historias que apuntan innovación, grandes arquitectos o proyectos emblemáticos. No, buenas historias se pueden encontrar en cualquier parte.
Destacar los valores sociales y de sostenibilidad que aporta el mundo del vino y del enoturismo al medio rural es una de las vetas menos desarrolladas en la construcción de experiencias enoturísticas y personalmente pienso que una de las más importantes, si no, la más. Muy, muy importante en el enfoque del enoturismo MICE, una de nuestras asignaturas pendientes

¿En qué valores sociales y de sostenibilidad pienso? Hay muchos pero podría destacar algunos. ¡A ver qué os parecen!

·        Bodegas que constituyen la única o principal fuente de empleo en un pueblo pequeño, su única vía para evitar la despoblación e incluso para atraer inversores hacia la comarca. (Pienso en Toro por ejemplo, por no citar Priorato)

·        Bodegas y mundo del vino y la viña que son la única salida de empleo para los jóvenes de ciertos territorios: jóvenes enólogos, bodegueros, guías de enoturismo, hosteleros, empresas de actividades…

·        Mundo vino, viña, enoturismo… que son fuente de empleo para mujeres rurales.

·        Enoturismo como principal medio de generar turismo hacia determinadas zonas perdidas a las que ponemos nombre gracias a una bodega, a un gran vino, a una ruta o similar… Enoturismo que además multiplica impactos hacia los negocios locales.

·        Viñas y bodegas que soportan el impacto urbanístico y que constituyen verdaderos pulmones verdes cerca de zonas industriales o urbanas. (Pienso en la viña del Penedès, sorteando espacios entre polígonos industriales)

·        Mundo vino y mundo enoturismo preservando una cultura ancestral, patrimonio, rasgos culturales… que en la visita de cada enoturista reviven, se actualizan y se ligan a esa responsabilidad generacional de legar a nuestros hijos, el pasado recibido de nuestros ancestros.

Podría seguir muchas páginas escribiendo de estos valores del enoturismo. Sólo espero que sea un incentivo para que las bodegas grandes o pequeñas se acuerden en sus experiencias de contarnos no tanto de depósitos de inox, y más sobre las personas, sobre su comarca, sobre los viejos que trabajaron allí y los jóvenes que llegan, sobre las mujeres a las que dan empleo o sobre las personas con discapacidades que tienen integrados en el trabajo. 
Gracias a todas las personas que en mis visitas de enoturismo me emocionaron compartiendo historias pequeñas que resultaron inolvidables, únicas y para mi, muy grandes. 
(c) Alicia Estrada. Vinoturismo@gmail.com


febrero 04, 2019

Catas sensoriales vs catas de enoturismo ¿Son lo mismo?


¿Una cata de enoturismo dirigida a un público genérico debe realizarse como una cata sensorial dirigida a profesionales, es decir apelando a la vista, la nariz y el olfato en un entorno aséptico? Hasta aquí no me atrevo a decir que no. Creo la clave no es el entorno y desde luego una cata enoturística no tiene en absoluto que vanalizar el vino ni olvidarse de trasmitir ciertos conocimientos técnicos a quien la realiza, al margen de su experiencia sensorial. Pero desde luego, una cata enoturística NO es una cata sensorial al uso, similar a la que realizan los profesionales.

Tampoco creo que porque a una cata le unamos  chocolate o queso en maridajes lúdicos o música o poesía, no podemos decir que se trata de una cata enoturística. En absoluto.

En mi opinión la cata dirigida a enoturistas no debe olvidar nunca el valor emocional y experiencial que encierra el enoturismo, la cata no es más que una parte de la visita, por lo tanto un elemento que debe participar del storytelling de la bodega. Es más, la cata culmina, remata, encierra y condensa toda la historia que a lo largo de nuestra visita hemos compartido con nuestros visitantes. De esto ya hablamos en el post anterior.

Por eso la cata no puede ir por un lado y la visita por otro, narrando historias diferentes. Todo debe apuntar en la misma dirección y mantener el mismo posicionamiento y el mismo tono.

Se necesita cargar la visita de valores emocionales capaces de generar complicidades con el grupo y pasará lo mismo con la cata, porque un vino más allá de ser un crianza, un reserva o un gran reserva... es un cúmulo de historias, de sueños de personas, de inviernos fríos, de lluvias expresadas en la cata, de pruebas y hasta de errores... Y todo eso junto con las notas de cata nos  servirá para contar la historia del vino como parte de la historia de la bodega.

(c) Alicia Estrada.

enero 27, 2019

Fin de la visita: cata de vino


Primero tuvimos que acomodar nuestras bodegas para poder recibir visitantes, luego tuvimos que aprender a crear productos enoturísticos y combinar nuestras raíces de viticultores y productores con el sector servicios. Ahora andamos empeñados en transformar la visita a la bodega o la viña en verdaderos productos experienciales y hemos aprendido, o estamos en ello, el valor del storytelling y de las emociones. El enoturismo hoy en día pasa por ser una vivencia que nos separa de lo cotidiano para transformarse en algo memorable.

Seguro que podemos trabajar más y mejor para alcanzar estos objetivos del enoturismo experiencial, pero ya hay un empeño de gran parte del sector por conseguir que los visitantes vivan con verdadera emoción el acercamiento a la viña y la bodega. ¿Y qué pasa con el vino como producto de consumo? ¿El enoturismo está logrando que se venda y consuma más vino?
Creo que el momento de conocer el vino, de probarlo, dentro de una visita enoturística y normalmente como colofón a ésta, es quizás la parte que peor están haciendo muchas bodegas.
·         En muchas ocasiones empezamos por confundir al visitante pues le indicamos que vamos a catar vino cuando simplemente vamos a degustar (también es cierto que quizás no hay que llegar a catar pero eso no es excusa para utilizar mal los términos).
·         Resulta además muy habitual, especialmente en bodegas grandes, concluir la visita en la zona de la tienda, servir una copa del vino más básico de la bodega a los visitantes y dejarles solos ante la copa, mientras el guía recoge al nuevo grupo.

Personalmente creo que es un grave error. La degustación final debe ser el clímax de la visita. La copa final que tomamos con el grupo debe ser la constatación de la historia que hemos contado, es la forma más patente de beber juntos las emociones que hemos querido transmitir a lo largo de la visita, por lo tanto nunca debemos dejar al grupo solo.

Este es el momento de hacer protagonista a nuestro vino de la historia de nuestra bodega y a ser posible, el protagonista más especial y más emocional. Y para esto hay que elegir bien el vino, entre los muchos que hay en la bodega, y dotarlo de un relato dentro de la narración general de la bodega. 

Evidentemente no estamos hablando de una cata técnica, hablamos de un protagonista clave citado a la largo de toda la visita. Cuando aparece la gran estrella, ¡por fin el vino!, hay que darle empaque, hay que buscarle un sitio principal, introducirlo en la historia contada y cargarlo de los valores emocionales que hemos trasmitido en la visita.  Así el vino se convierte en un elemento cargado de connotaciones positivas, que va a permitir a los visitantes reproducir, recordar y compartir en cada nueva ocasión de consumo, la gran experiencia vivida en la visita a la bodega.

¡Seguimos hablando! Feliz semana. 

(c) Alicia Estrada

enero 16, 2019

Fiestas vitícolas responsables ¿Qué son?

Consumo responsable, son palabras que en el mundo de vino y el enoturismo usamos continuamente. Creo que además lo hacemos desde el convencimiento de que solo de esta forma el vino puede resultar una bebida excelente  y el enoturismo una actividad abierta a todo tipo de públicos.

Luchar contra la demonización del vino y con él, del enoturismo no es tarea fácil como veíamos en el post anterior  y los detractores nos salen continuamente al paso. Tenemos problemas muy variados cuando se trata de este tema pero quizás uno de los más sencillos de solucionar y que además nos puede posicionar claramente en el lado de la sensibilización ante el consumo responsable de alcohol, sea el de la celebración de festivales y fiestas vinícolas responsables. ¿Qué es esto?

No vale con adherirnos como bodegas o territorios, al label de Consumo responsable, hay que dar más pasos en este sentido y las fiestas vinícolas responsables pueden ser un buen comienzo.  Se trata de una serie de buenas prácticas tendentes  a plasmar esta responsabilidad.

  • Quizás el elemento "carretera y conducción" puede ser uno de los primeros que exige reflexión. "Organizo una fiesta o un festival vinculado al vino, cómo puedo ayudar a que la gente no conduzca, venga a mi evento y se divierta". 
  • Desde luego poner un transporte alternativo desde la urbe cercana, suele ser la mejor solución, pero existen otras.
  • En la fiesta de los vinos de Anjou, al borde del Loire, los conductores que previamente inscritos, podían demostrar tasa cero al finalizar la fiesta, recibían como obsequio una botella de vino para disfrutar en casa.
  •  En todas estas fiestas responsables se pueden realizar de forma muy sencilla test de alcoholemia para evitar cualquier problema en la carretera.
  • La Journée Rose en Provenza, organizada por los jóvenes agricultores de Var en lugar de celebrarse en el territorio, se lleva a 12 ciudades en la zona del Golfo de Saint Tropez en  la Costa Azul. Podría venderse como una acción simplemente en que el territorio se aproxima a los consumidores, pero se añadió el concepto de fiesta responsable y se sumó a las degustaciones realizadas por los "vignerons" toda una campaña de sensibilización sobre el consumo responsable de alcohol y lo que es vital, se puso en valor el carácter convivial de las gentes del vino que invitan a los consumidores a conocerles en su territorio y en su bodega, compartiendo su cultura y una copa de vino.

La carretera es un elemento clave, pero hay otros que también habrá que considerar vinculados al consumo  responsable.

El tema de las fiestas vitícolas responsables está en plena efervescencia en el país vecino, de tal forma que por parte de la administración se está realizando un manual de buenas prácticas que conformará un label de fiestas vitícolas responsables que verá la luz este año 2019. Pretenden igualmente llevar la formación sobre consumo responsable a los estudiantes de enología y viticultura, así como a los estudiantes de hostelería y restauración. 2020 verá el comienzo de la formación en este sentido. El proyecto contará con un presupuesto de comunicación, por supuesto.

Personalmente creo que es un buen proyecto y me gustaría desde luego verlo plasmado también en nuestros territorios. Es un proyecto de todos, que debe partir de las administraciones pero que no afecta exclusivamente al vino, también toca al enoturismo, por lo tanto no creo que es una labor que debamos aparcar antes las DO, también las rutas del vino deben implicarse y por supuesto organismos vinculados a la viña y el vino. Pero esto es un punto de vista personal. Organizar un manual de buenas prácticas para la celebración de fiestas vitícolas responsables me parecería un estupendo proyecto que desde luego debería empezar por reclamar un consumo del vino hedonista y responsable.

(C) Alicia Estrada


enero 06, 2019

Enoturismo para empresas



SAP Concur  es una de las más importantes herramientas de gestión de viajes de negocios.  que a su paso por Concur se tamizan al gusto de la empresa que compra viajes y se integran de forma organizada en el sistema SAP de la corporación.  Una especie de "compres donde compres, yo (Concur) te agrego todos los datos y te los dejo a tí, (Empresa) en tu sistema de gestión interno".  Pensad en el lío de gestión de billetes, hoteles, alquileres de coche, sedes para eventos... que puede tener una empresa como HP o un laboratorio médico o una automovilística.
Básicamente, integra cientos de soluciones y sistemas de reservas con su propia herramienta. Se diría que es un gran integrador de datos de entrada sobre reservas turísticas

¿Y por qué os cuento todo este rollo? Voy al grano.

SAP Concur integra además, muchísimas herramientas adicionales al viaje de negocio, por ejemplo aplicativos para gestionar las notas de gastos que un viajero acumula en sus desplazamientos (taxis, restaurantes...), herramientas de gestión de itinerarios, de gestión del riesgo en viajes de negocios etc.
No hace falta que os diga que es una herramienta de SAP, por lo tanto integrado en las empresas más grandes de todo el mundo. Recientemente además han sacado una versión para PYMES, así que se supone cuentan con implantación global y en todo tipo de empresas.

Me encuentro de frente con una de las herramientas que ofrece el sistema de SAP Concur. Se llama Concur Detect y sirve para detectar fraude en notas de gasto de viajeros de una empresa. Aprende de manera predictiva y puede estar predeterminada según la política de gastos y viajes que marque la empresa. Voy con un ejemplo. Si mi empresa determina que como máximo puede gastar 35 euros por menú y persona, al detectar menús de 50 euros por ejemplo en una factura de un restaurante, automáticamente lanza una alerta que llega a un autorizador. ¡Será necesario regular la situación o explicar al autorizador, por qué motivo se incumplió la política de la empresa!

Sigo leyendo sobre la herramienta Concur Detect, y me encuentro lo siguiente. "El sistema reconoce igualmente las marcas de vino en todas las lenguas habituales y lanza una alerta cuando el consumo de vino no está permitido por la política de viajes de la empresa."

No diré que esto es un caso extremo, porque SAP Concur es una herramienta de amplia difusión y supongo que el hecho de tener esta posibilidad incluida en el sistema, responde a que muchas empresas globales, especialmente multinacionales, no permiten ni pagan ningún tipo de consumo de alcohol, ni siquiera en la comida.

Pensemos enoturísticamente. ¿Cómo vamos a enfocar la venta de enoturismo a empresas ¿Abandonamos o ni siquiera iniciamos la comercialización para este tipo de clientes globales, o buscamos enfoques alternativos al vino? Me quedo con lo último, hay muchas otras vías abiertas. Son un sector muy interesante, con un perfil de gasto alto aunque también de exigencia. Enfocar bien hacia el enoturismo MICE (Meetings, Incentivos, Convenciones y Eventos) es una vía de trabajo que debiera comenzar a ser prioritario para territorios y bodegas con una cierta madurez  en enoturismo. 

¡Y hay muchas!

(c) Alicia Estrada. vinoturismo@gmail.com

Yo sigo....

Le he pedido a los Reyes Magos un poco de tiempo para retomar mi blog de marketing del enoturismo. Espero conseguirlo y poder abrir muchas conversaciones a través de este blog que siempre me ha deparado reflexiones interesantes y contactos y charlas con personas apasionadas por el turismo de la cultura del vino.

A pesar de no haber escrito mucho de enoturismo, nunca me he apartado de este sector al que me siento muy próxima, muy al contrario. Eso sí, cada día más enfilada en dos temas muy concretos: la comercialización, --vender enoturismo-- y el enoturismo MICE, el enoturismo dirigido a la organización de eventos de empresa.

Retomo el camino y espero seguir encontrándome amigos de charla por estas nuevas tierras. Feliz año nuevo a todos y seguimos hablando.

(c) Alicia Estrada. vinoturismo@gmail.com

mayo 18, 2015

Enoturismo, gastronomía y sector eventos (MICE)

Parece que últimamente los eventos de empresa (lo que habitualmente llamamos sector MICE) forman parte de la preocupación de muchos territorios de vino. También hay asociaciones de restauradores, colectivos de cocina y por supuesto restaurantes de bodegas o empresas de catering que dan servicio a éstas, que empiezan a entender que hablar de enoturismo y hablar de gastronomía para el sector del turismo de reunión, poco tiene que ver con la oferta que tienen actualmente. Un evento de empresa no es un evento social, una boda o similar. Todo lo contrario.

Comparto con vosotros una parte de un seminario impartido recientemente sobre tendencias en el sector de la restauración MICE.
El curso fue divertido. Muchos de los asistentes por primera vez diferenciaron un evento de incentivo de un evento de Team Building o un seminario. Conocer al cliente MICE es lo primero. Adecuar la gastronomía a la necesidades de cada cliente, una vez que conoces sus objetivos, parece mucho más sencillo. Nuestro reto terminó hablando de cómo vender nuestra restauración a esta tipología de clientes.
Sin duda un sector de alto valor añadido pero que exige además de profesionalidad, un buen conocimiento de la distribución y del mercado turístico.
Espero que la presentación os sea de utilidad.

(C) Alicia Estrada




(c) Alicia Estrada