mayo 18, 2015

Enoturismo, gastronomía y sector eventos (MICE)

Parece que últimamente los eventos de empresa (lo que habitualmente llamamos sector MICE) forman parte de la preocupación de muchos territorios de vino. También hay asociaciones de restauradores, colectivos de cocina y por supuesto restaurantes de bodegas o empresas de catering que dan servicio a éstas, que empiezan a entender que hablar de enoturismo y hablar de gastronomía para el sector del turismo de reunión, poco tiene que ver con la oferta que tienen actualmente. Un evento de empresa no es un evento social, una boda o similar. Todo lo contrario.

Comparto con vosotros una parte de un seminario impartido recientemente sobre tendencias en el sector de la restauración MICE.
El curso fue divertido. Muchos de los asistentes por primera vez diferenciaron un evento de incentivo de un evento de Team Building o un seminario. Conocer al cliente MICE es lo primero. Adecuar la gastronomía a la necesidades de cada cliente, una vez que conoces sus objetivos, parece mucho más sencillo. Nuestro reto terminó hablando de cómo vender nuestra restauración a esta tipología de clientes.
Sin duda un sector de alto valor añadido pero que exige además de profesionalidad, un buen conocimiento de la distribución y del mercado turístico.
Espero que la presentación os sea de utilidad.

(C) Alicia Estrada




mayo 11, 2015

¿Y tú qué tipo de enoturista eres?

¿Cómo son los enoturistas? ¡Mira que la pregunta nos la habremos hecho veces! Sin embargo a partir de mi intervención en VIVID Enoconference, evento organizado recientemente  en el Empordà gracias al buen hacer de Laura Masramón, me pareció que la respuesta ante tal cuestión no era tan conocida como yo creía. Así que si os parece, podemos compartir desde este espacio, algunas reflexiones sobre las miradas de los enoturistas...

LOS EPICÚREOS, a los que podemos llamar también Hedonistas, son los amantes de las SENSACIONES. No les interesa especialmente el mundo del vino y llegan al territorio buscando vivir emociones. Les apasiona la gastronomía por la sorpresa de los sabores o las texturas; esperan catas sensoriales, que no técnicas, o talleres donde vivir experiencias de cocina o armonías. Entran en bares de vinos, abiertos a probar copas diferentes con tapas en maridaje. De la hotelería esperan igualmente la emoción cálida de una ventana abierta al viñedo que el descubrimiento del SPA y su cosmética de los hollejos. El vino y su mundo es la excusa perfecta para la exaltación de los sentidos. Prefieren SENTIR que conocer.
LOS CLÁSICOS  son los turistas que arriban al territorio deseosos de descubrir su PATRIMONIO CULTURAL. Llegan al vino a través de la arquitectura de la bodegas, de los museos de vino, de la historia sustentada por siglos de viticultores  o de monasterios elaboradores de vinos y destilados. Se suman con gusto a jornadas de cocina histórica, a festivales que recrean épocas pasadas y buscan hotelería que le ofrezca el privilegio de disfrutar de viejas construcciones y antiguas dependencias, sin que para ellos sean claves las experiencias sensoriales, los talleres u otras actividades lúdicas. Lo realmente importante es CONOCER.
LOS EXPLORADORES, al contrario que los grupos anteriores, llegan al territorio con la motivación del vino y su cultura. Su acercamiento al vino no es sin embargo pedagógico o técnico. Buscan las EMOCIONES, la alquimia del vino, todo aquello que se esconde tras la botella y que no aparece a simple vista. Son viajeros de pequeñas bodegas donde encontrar la sabiduría ancestral del hombre de campo. Viajan para salir con el viticultor y su caballo a arar el viñedo; se obsesionan con viejas y humildes  variedades que marcaron el pasado de vinos perdidos. No les interesan especialmente los mejores vinos, pero siempre los auténticos, aquéllos que hablan de tierra, de personas, de lucha, de vida... El vino es MAGIA, VIDA...
LOS EXPERTOS llegan al territorio por sus vinos. Buscan pedagogía, técnica...  y contemplan el vino desde un ACERCAMIENTO RACIONAL, en que el vino es CIENCIA. En este grupos se integran los profesionales del vino o la restauración, compradores de vinos, periodistas, grandes aficionados etc.
Espero que esta división, una de las muchas con las que podemos trabajar, os sea de utilidad para el diseño de vuestros productos de enoturismo. 
¡Salud!
(C) Alicia Estrada. 2015. 

mayo 06, 2015

¿Enoturismo sin turismo?

Hace muy pocos días participé como jurado para la selección de los galardonados en la primera edición de los Premios de enoturismo de Catalunya. Me sentí muy agradecida de la invitación que había sido cursada a partir de la Diputación de Barcelona. Y me sentí también muy contenta de la convocatoria de estos premios. Creo que todo lo que dé visibilidad al enoturismo, es un paso adelante. En este enlace podéis conocer a los galardonados. Desde aquí mis felicitaciones a Marta Domenech del Hostal Sport de Falset. Poca gente trabaja con tanto entusiasmo y dedicación por la unión de vino y el turismo.
Por otro lado, estos días he seguido con mucho interés el amplísimo programa de actividades que está convocando Fenavín para la edición 2015. Realmente supone un esfuerzo encomiable por la cantidad y calidad de los participantes. Creo además que todos los que de alguna forma trabajamos en el mundo del enoturismo agradecemos que un certamen estrictamente enológico, dé entrada a propuestas en torno a la cultura del vino -muchísimas y muy importantes-- y mucho más tímidamente al enoturismo. No es lo habitual. Siempre parece que el mundo del vino camina por autopistas y buenas carreteras y el enoturismo por tierras ignotas y caminos aún de muleros.
Hasta aquí las cosas buenas. Me permito ahora un comentario que espero sea entendido como constructivo, pues este es mi único interés.
Cuando participé como miembro del jurado en los premios de enoturismo de Catalunya sé que fui invitada como profesional del mundo del turismo, pero yo era la única representante de este sector. Si hablamos de premios de eno-turismo, hubiera esperado al menos una paridad en la representación o un porcentaje de representación realizado con cierta ponderación, pero no fue así.
Paso al programa de Fenavín. ¿Dónde está la gente del mundo del turismo, cuando se trata de hablar de enoturismo? ¿Es que el enoturismo no pertenece a las disciplinas del turismo?
Pediría muy expresamente que no se entienda que minusvaloro la importancia de las personas que van a intervenir hablando de enoturismo en el foro de Fenavín. En absoluto. Sólo indico que echo en falta una pequeña representación de profesionales del turismo, desde luego profesionales ligados al turismo del vino, el turismo cultural etc.
Recuerdo a este respecto las palabras con las que PaulWagner abre siempre sus conferencias: "El enoturismo no existe, sólo existe el turismo"
No seré tan extremista en mis peticiones pero a la hora de trabajar en enoturismo, de alguna forma hay que dar pie a los profesionales del turismo. Sólo de esta forma vamos a lograr que el enoturismo sea una alternativa real de crecimiento económico, de sostenibilidad, de pervivencia del patrimonio etc. en las bodegas y los territorios de vino.
Ya sé que me repito y vuelvo insistentemente sobre este tema. Quizás sea mi cruzada personal, pero la creo necesaria. ¡Saludos!
 
(c) Alicia Estrada, 2015.

abril 26, 2015

¿Cansados de hablar de enoturismo?


¿Cansados de hablar de enoturismo?

…Y cansados de ver pocos resultados. La administración, las bodegas, los restaurantes, las enotecas… todos hemos hecho importantes esfuerzos para implicarnos en la formación, en la creación de producto, en el posicionamiento de nuestras empresas, en la promoción del territorio etc. pero no acabamos de dar un salto importante a la venta, a la comercialización. En muchas ocasiones las empresas se conforman con intentar rentabilizar los recursos invertidos en enoturismo, en imagen de marca, en captación de potenciales clientes, en labores de relaciones públicas etc. Las administraciones se sienten únicamente vinculadas a la promoción y sobre ellas pesa además la dificultad –por cuestiones de presupuesto– de abordar la promoción en mercados no domésticos.

¡Hay que vender enoturismo! Y me lanzo al ruedo esbozando un par de reflexiones para el diálogo compartido. La administración tiene que vincularse a la venta del enoturismo, lo que no quiere decir que ella deba intervenir en las transacciones. En absoluto. Este dominio corresponde únicamente a las empresas. El papel de la administración puede estar vinculado a procurar los soportes digitales o la plataforma que favorezca el comercio electrónico de los actores del enoturismo en el territorio. Ya conocemos unas cuantas experiencias en este sentido.

¿Y qué hacer desde las empresas enoturísticas? Creo que si a una bodega le preguntáramos por el elemento clave en la venta de vinos, muchas nos hablarían de la gran dependencia de la distribución y de las decisiones vinculadas a ésta: cómo elegir el distribuidor adecuado para nuestro producto; en qué mercados vender; ¿tomamos la decisión de exportar?; ¿elaboramos marcas distintas para distintos canales? ¿En qué línea de precios nos vamos a situar?…

Si la distribución en el mundo del vino resulta crucial pero compleja, me parece que en el mundo del turismo, aún lo es más. ¿Cuál es la gran ventaja de la distribución turística? De entrada es mucho más barata que la distribución del vino; me permite poner mi producto a la venta en cualquier parte del mundo sin mover stocks etc. Pero exige un conocimiento técnico que la empresa enoturística debe compartir también. Un elemento muy importante para tener en cuenta. La distribución turística no sólo está pensada para bodegas, casas rurales, restaurantes etc. que busquen la venta a través de intermediarios tipo agencias de viajes u organizadores de eventos. Internet está poblado de lo que yo llamo “Intermediarios tecnológicos”, de nuevo plataformas que permiten a las empresas de un territorio ponerse en contacto directamente con sus clientes, ¡vender!

Hay muchas vías para comercializar nuestros productos de enoturismo y existen también compradores, muy cerca de nosotros, a los que no conocemos y que pertenecen al sector turístico. ¡Hay que avivar el diálogo entre ambos mundos, el turismo y el vino! Seguro que conversando podemos ganar todos.

(C)Alicia Estrada. 2015
 

diciembre 01, 2014

Presentación libro "Los 100 mejores vinos por menos de 10€"

Supongo que conocéis que llevo tres años publicando una guíade vinos que recoge anualmente  los 100mejores vinos por menos de 10 euros. Este es el tercer año que la publico y justamente haré la presentación del libro en Barcelona el próximo jueves, día 4. Si alguno de vosotros está interesado en venir a la presentación será un placer compartirla. Será en la librería LAIE de la calle Pau Claris, a las 19.30 horas.

En la mesa estarán conmigo ayudándome en esto de la presentación, dos amigos a los que estimo especialmente,  Marcel Gorgori que seguro muchos lo conocéis por su programa de TV En Clau de Vi (En clave de vino) y también Lluís Tolosa, un especialista en vino y enoturismo con quien he compartido muchas batallas casi siempre de enoturismo y alguna también de vino. Con él me estrené en Perpignan como jurado en un concurso internacional de garnachas.
Al finalizar tendremos una cata de uno de los vinos seleccionados este año en la guía. Se trata de La Fou El Sender,  de la Terra Alta. ¡Aquí tenéis vuestra invitación!
Si queréis ver algún enlace publicado en torno a mi libro, os apunto un trío, para no aburriros:
Revista Forbes

Agencia EFE

¡Me gustaría veros en la presentación!
(C) Alicia Estrada, 2014.

 

noviembre 25, 2014

¿Del enoturismo al vino o del vino al enoturismo?


Comparto con vosotros un post que escribí recientemente sobre enoturismo para una publicación digital LaConca 5.1, un proyecto participativo, lleno de entusiasmo que pretende cohesionar esfuerzos para dinamizar una pequeña comarca de Tarragona. Me reconozco fan total de la publicación, del territorio de La Conca y de sus vinos. Desde aquí os invito a conocer su variedad reina, la trepat, una especie de pinot noir catalana, llena de tipicidad. Aquí va el escrito.

 ¿Del vino al enoturismo o del enoturismo al vino?
Cuando pregunto qué es el enoturismo, casi siempre obtengo la misma respuesta. "El enoturismo es el turismo del vino". Yo prefiero matizar la definición y mi propuesta siempre es definir el enoturismo como el turismo en torno a la cultura del vino. Creo que así resulta más fácil matizar las percepciones.

La clave fundamental es que visto como turismo cultural, el vino, la cata y la visita a la bodega pasan a compartir valor con el territorio, el viñedo, el paisaje, el suelo, la arquitectura, la fiesta popular o elementos tan poco reconocidos en los productos enoturísticos como la toponimia de los lugares del vino, la estructura de los pueblos de viticultores o sus casas, por citar algunos ejemplos.
Hace ya un tiempo, tuve ocasión de compartir una presentación sobre el enoturismo en Aquitania, el corazón del viñedo francés de Burdeos, y me gustó la forma en que abordaron un tema tan técnico como es la segmentación de los enoturistas. Hablaban los gabachos de quienes ven el vino como parte de un todo y un segundo grupo de enoturistas para los que el vino es un todo en sí mismo. Los primeros, contemplan el vino dentro de un eje transveral y llegan al vino a través de asociaciones, con el paisaje, con la cultura, con el patrimonio, con las experiencias y sensaciones de oler, gustar...  Los segundos apelan estrictamente a los orígenes del vino. Este segundo grupo está integrado por amantes del vino con buenos conocimientos técnicos, y por profesionales del vino, por cierto, grupos con intereses también diferentes.
Los enoturistas que viven la transversalidad del vino suponen en Burdeos el 66% de los visitantes del territorio y de éstos, el grupo mayoritario (39%) al que llaman epicúreos, llegan al enoturismo buscando experiencias lúdicas y sensoriales, y poco más. (Y nosotros emperrados en enseñarles depósitos de acero inox y hablarles de la maloláctica). El segundo grupo lo conforman un 34% de viajeros, de los cuales sólo un 15% buscan un acercamiento técnico al vino. Posiblemente este último grupo, el de los técnicos, es el único que de paso por una bodega sueña con una visita hecha por el enólogo. (Lo que no quiere decir que haya enólogos muy capaces de hacer visitas poniendo en valor lo lúdico y experiencial y relegando lo técnico)
Yo no sé si estas cifras son traspasables a la Conca y a otros territorios de vino en Catalunya pero supongamos que sí. La pregunta que me surge de inmediato es pensar en los productos de enoturismo que un viajero se encuentra de paso por nuestras bodegas y nuestras D.O. ¿Tenemos el producto enoturístico bien segmentado? ¿Cuando diseñamos el producto turistico en nuestras bodegas pensamos en las distintas tipologías de viajeros? ¿Conocemos al enoturista catalán o presuponemos sus expectativas?
Conocer a los enoturistas supone diseñar bien el producto acomodándolo a las expectativas de los distintos viajeros pero también significa una ayuda importante a la hora de comercializar nuestro producto enoturístico y plantear unas líneas de comunicación, bien sea de la bodega o del territorio. Nuestro cliente de vino no tiene por qué coincidir con nuestro cliente de enoturismo, o sí, pero conocerlo nos va a ayudar a optimizar la importante inversión económica y humana, que para muchas bodegas está suponiendo la apuesta por el enoturismo.

 (c) Alicia Estrada, 2014.

 

noviembre 19, 2014

Manifiesto Ducasse & Savoy en favor de la gastronomía, el vino y el enoturismo_2

Siguiendo con nuestro post anterior, Alain Ducasse y Guy Savoy dedican un capítulo completo al enoturismo como medida para reivindicar el nuevo rumbo que debe seguir la gastronomía y el mundo del vino en Francia. Qué lo hagan me tranquiliza porque ya han sido varias las ocasiones en que en entornos de gentes de vino (no de turismo) he sentido el poco cariño que ciertas personas  dedican al enoturismo, viéndolo como una profanación del arca sagrada de la viña y el vino.

El capítulo del enoturismo en el Manfiiesto Ducasse Savoy  lleva el título de PREPARAR EL FUTURO DE NUESTROS TERRITORIOS: EL ENOTURISMO. ¡Suena importante!
El enoturismo dicen, es un potente véctor para atraer visitantes a los territorios de vino. Da vida a los negocios de estas zonas,  a menudo familiares y garantiza un flujo de viajeros al margen de la temporada estival.  Entre las carencias que marcan está la falta de capacidad de alojamiento para grupos grandes.
He vivido muchas veces este problema en territorios de vino cuando he intentado llevar un grupo de viajeros de negocios. No ocurre quizás esto en Ribera del Duero, en Jerez o Rioja pero sí en Priorat, zonas de Aragón, algunas zonas de Galicia, Montilla-Moriles... Hay que pensar que este tipo de viajeros se aloja siempre en individual, así que 20 viajeros precisan 20 habitaciones y comienzan los problemas.  En nuestro sector además es difícil dividir los grupos, no sólo por cuestiones de logística, también por temas de paridad en las calidades.
No he tenido ocasión nunca de trabajar con grupos de tercera edad pero entiendo que nos podría pasar lo mismo pues aunque se alojen en doble, hay que contar con hoteles que tengan cabida para autobuses completos en época baja y esto no es fácil en ciertas zonas.
Antes de pasar al punto siguiente reclaman la necesidad de vincular los productos de enoturismo con otros ejes vivenciales sin apartarse del vino o mejor dicho, enfatizando el vino desde otras posiciones como la salud, (vinoterapia), el deporte, la gastronomía, el patrimonio etc.
Citan en segundo lugar un tema que también en nuestro país merece una reflexión. ¿De dónde ha salido este nombre tan complejo de ENOTURISMO que la mitad de la población confunde con ecoturismo?, gracias eso sí a la constante ayuda del corrector de word. No es un nombre sencillo y proponen cambiarlo por VINOTURISMO (No puedo estar más de acuerdo), turismo del vino o Turismo de viñedo.
Vamos con un tercer tema que afortunadamente a nosotros no nos incumbe pues lo tenemos bien resuelto. Reclaman la necesidad de extender entre los franceses el concepto de CAVE, que tan bien definido está en España con el término BODEGA  o en California con las WINERIES.  De hecho en nuestro país el enoturismo se asocia básicamente a la bodega mientras que en Francia falta esta ligazón básica.
Al hilo de este capítulo yo añadiría algunas carencias que también nosotros tenemos, algunas que me han resultado habituales sin embargo en Francia. Por ejemplo nunca he tenido ocasión de hacer una visita a un pueblo de viticultores y bodegueros en nuestro país, me refiero como producto de enoturismo. No me han enseñado cómo son las casas tradicionales de los viticultores, cómo está hecha la distribución para recoger la uva, tratarla y luego guardar el vino etc.  Tendríamos que hacer, en este sentido, una buena reflexión de qué elementos de patrimonio habría que enfatizar enoturísticamente.
Otro punto que tocan en esta propuesta es la necesidad de mejorar la visibilidad y la comercialización del enoturismo. Piden, exigen más bien,  que las bodegas estén presentes en redes sociales, en buscadores con comentarios como Trip Advisors, que se utilicen masivamente las herramientas tecnológicas para acercar el enoturismo a los visitantes. Si somos parte del turismo, me pregunto yo, por qué motivo no usamos los canales de turismo y actuamos como si las herramientas de comercialización no fueran válidas para nosotros. Este es otro tema y pronto lo abordaremos.
Ciertamente el manifiesto Ducasse - Savoy es un pozo enorme de buenas ideas que creo debiéramos también aprovechar en nuestro país para un debate constructivo que debería desembocar evidentemente en nuestras propias acciones. Yo estoy dispuesta para el debate.
(C) Alicia Estrada, 2014.

noviembre 18, 2014

Manifiesto Ducasse & Savoy en favor de la gastronomía, el vino y el enoturismo_1

Los cocineros franceses Alain Ducasse y Guy Savoy con la colaboración de otros conocidos representantes de la gastronomía francesa han presentado a petición del Consejo de promoción de Turismo de Francia, un manifiesto que han llamado "20 medidas para 2020, para favorecer la  gastronomía y la enología francesa"

Me gustaría dedicarle más de un post en este blog pues da para mucho el tema. Como el tratamiento está hecho desde el punto de vista del turismo, creo que podríamos prestarle atención tanto a la parte de gastronomía como de vino, pues ambas concurren claramente en el enoturismo, nuestro centro de atención.
Como punto de partida reconocen que vivimos un ascenso creciente del interés de los consumidores por todo lo relacionado con la gastronomía y el vino, ascenso que no está siendo parejo a la pasión por la cocina o el vino francés.  La notoriedad de la cocina francesa --siguen diciendo-- es remarcable en todo el mundo. Sin embargo, hablar de esta cocina es hacerlo de la "Gran Cuisine".
Su  gran preocupación  es sin embargo el déficit de calidad y el gran deterioro que presenta la restauración popular de bistrots, braserias y sitios populares en Francia. Siguen diciendo que los menús de estos establecimientos ser varían falsamente elaborando cartas complejas que únicamente traducen recursos y platos de la cocina industrial. Lamentan en estos menús  la ausencia de productos frescos y locales, los platos faltos de sabores y el servicio lento, poco cálido y finalmente caro para lo que se ofrece.
Reconocen la existencia de buenos establecimientos tradicionales pero curiosamente lejos de los senderos turísticos. Habrá que preguntarse, y esto es cosecha propia, si el éxito del turismo encarece los precios y aleja de las rutas de éxito a  los pequeños negocios familiares. ¡Sería triste! Este, siguen diciendo, es el objetivo en el que deben trabajar los restauradores con la ayuda y dinamización de los poderes públicos. Hay que llevar la innovación a este prêt-à-porter culinario que en otros momentos fue tan admirado por los extranjeros en Francia.
Reclaman en este punto, resaltar el carácter convival (no me gusta la traducción de esta palabra, quizás sería mejor hablar de "sencilla amistad"), de autenticidad, de terroir... de este tipo de gastronomía. Un visitante en nuestros restaurantes lo que busca, siguen diciendo, es un momento de intercambio relajante, de vivir una experiencia, en el que el vino resulta  tan esencial como la comida.
A continuación  proponen una serie de pistas para la acción.

Mostrar la calidad de nuestros productos pero también la diversidad, la diversidad es una de los pocos elementos que nos diferenciará de nuestra competencia. ¡Es necesario darla a conocer y desarrollar el discurso de la diversidad! (Podría estar escribiendo tres siglos sobre esta máxima)
En un mundo de escándalos alimentarios es necesario responder con productos  sanos, trazables, sabrosos... Hay que apostar por un mercado de calidad, que a buen seguro es rentable. Para ello nuestros restaurantes deben aligerar sus cartas, menos productos pero de mejor calidad:  Productos frescos, locales y de estación. Esta cocina tendrá un efecto de lanzamiento para la diversidad de nuestros territorios, permitiendo a los pequeños productores vivir de su trabajo y desarrollar nichos de artesanado agroalimentario.
Debemos trabajar con formas de restauración menos intimidantes, más accesibles que faciliten el intercambio entre los visitantes y los locales y restauradores. Este es sin duda el éxito de formatos nuevos y no tan nuevos como los Bed & Breakfast, los ateliers, los restaurantes tipo "Bistronome", los gourmet food trucks, los bares de vinos a copas, los buenos bares de tapas etc.  
Llegado este punto, Ducasse y Savoy se lamentan de la falta de apoyo público al sector en Francia y cita como ejemplo encomiable la creación del Basque Culinary Center en Donosti-San Sebastián apoyado  por millones de euros aportados por la administración. Entre los países con marcado voluntarismo de apoyo al desarrollo de gastronomía y vino cita en primer lugar a España y después Estados Unidos, Escandinavia, Italia, Suiza, Australia o Perú.
Desde luego creo que es para abrir un debate y sacar alguna conclusión aplicable a nuestro país y nuestro sector. Si en enoturismo nos quejamos en ocasiones de los productos poco turísticos de las bodegas, hablar de restaurantes de vinos y bares de vinos, en territorios de vinos, esto sí que daría para todo un master. Se agradecerían opiniones.
Mañana seguiremos con las medidas concretas que propone para pasar a la acción, centrándonos ya en el  enoturismo. Hasta mañana.
(C) Alicia Estrada, 2014.

febrero 18, 2014

¿La próxima convención en el viñedo?


Quería compartir con vosotros un escrito que recientemente me pidió Óscar García de Mice in the cloud referente a mi opinión sobre la vinculación del mundo del vino y la celebración de eventos de enoturismo en las bodegas y los territorios de vino.  

Creo firmemente en esta relación y  me parece que  muchas bodegas debieran dar el salto definitivo hacia este sector, hacer apuestas serias por el MICE. Tienen mucho que ganar. Necesitarán eso sí, formar a su personal y adaptar sus productos al sector de eventos corporativos.  

Pues aquí tenéis algunas reflexiones al respecto, pensad que mi diálogo estaba dirigido a profesionales del turismo y mi objetivo es que vean el enoturismo como algo que va mucho más allá de la cata y la visita a la bodega. Espero que a los profesionales del enoturismo también os dé ideas para generar productos para el segmento corporativo.

 "¡Coge un papel en blanco! Escribe en una línea tu definición de enoturismo. ¿Has respondido "enoturismo es el turismo del vino"? 

Sin duda, se trata de la respuesta más habitual y precisamente en este enfoque, parcialmente erróneo, radica el principal problema para acercar el enoturismo al mundo de los eventos de empresa. 

El enoturismo es, en mi opinión, el turismo en torno a la cultura del vino y la viña.  Si nos centramos en el producto vino exclusivamente, corremos el riesgo de encontrarnos con muchas empresas temerosas de unir su nombre y su actividad al consumo de alcohol. 

Vino y viña 

Si enfocamos hacia la cultura del vino y la viña nos encontraremos un abanico amplísimo de actividades de enoturismo que van a resultar muy fáciles de vincular con los intereses y los objetivos de muchas de nuestras empresas clientes. El vino es familia, es historia, es fiesta, es gastronomía, es dieta mediteránea, es arquitectura, son pueblos de viticultores... La viña es naturaleza, son suelos, climas, microclimas, es la vendimia, son paisajes transformados, es la arquitectura de la piedra seca que labra terrazas, caminos, guardaviñas, es la historia de la filoxera, muerte y reinvención de un sector. 

Y lo más importante, la cultura del vino son personas, hombres y mujeres que siguen defendiendo un estilo de vida casi perdido, que con su trabajo mantienen vivo el sector primario en zonas donde el vino constituye casi el único modo de vida posible o que en otros casos soportan pacientemente el empuje urbanístico, personas que mantienen nuestro pasado mirando al futuro. 

Sector MICE 

Visto así, el enoturismo se muestra poliédrico. Sólo hace falta ser innovador. Podremos aplicar el enfoque verde y de la sostenibilidad; el enfoque de la responsabilidad social de apoyo a un sector primario generador de riqueza en territorios periféricos o que moderniza y relanza cooperativas; el punto de vista cultural que aúna en la mesa, vino, fiesta, la gastronomía más creativa con productos de territorio, kilómetro cero, productos de agricultura biológica, slow food etc. 

Por su parte, el escenario del viñedo se presta a las actividades en grupo y ofrece caminos para el senderismo, para las ginkanas más variadas, los deportes de orientación y naturaleza, el descubrimiento, la historia, el arte etc. 

Uno de los enfoques más desconocidos del enoturismo, muy interesante para el sector MICE, es sin duda el contacto que propicia entre empresas. 

El sector del vino es tan amplio y variado que fácilmente vamos a poder vincular las metas y objetivos del evento de nuestro cliente con  la historia o la cultura de alguna bodega. Hay bodegas que nos hablan de desarrollo tecnológico, de coraje para exportar a todo el mundo, de compromisos con la sostenibilidad, de apuestas en I+D, de cambios generacionales en empresas familiares, de tradición y modernidad, de productos innovadores, de vino y proyectos solidarios etc.  

Nos espera un futuro prometedor, pero antes tenemos que establecer diálogos entre ambos sectores y aprender; nosotros del mundo del vino y las bodegas del sector turismo. ¡Divertido, eh!"

(c) Alicia Estrada, 2014.

 

enero 19, 2014

Enoturismo experiencial

En estos meses de ausencia de actividad en el blog he tenido oportunidad sin embargo de compartir opiniones y encuentros con amigos y gentes muy variadas. Quería compartir hoy con vosotros una presentación en torno al enoturismo que hicimos hace ya bastantes meses en Falset, en el Hostal Sport, gracias a la iniciativa de Marta Domènech, siempre dinamizadora de buenas actividades y siempre abierta al diálogo vino y enoturismo.

Como veréis, es un acercamiento al enoturismo experiencial, una forma sencilla de hablar de las emociones y los recuerdos memorables que vivimos cuando un productor, un bodeguero, un restaurador... comparte con nosotros su mundo, su trabajo, su historia.
El turismo experiencial parte de los visitantes y sus expectativas, y articula un discurso emocional entre los visitantes y las bodegas o los actores del territorio. Sí, lo importante son las emociones de ellos y nada más rentable para conseguir buenos resultados que enhebrar mis emociones con las de mis visitantes buscando lazos de unión memorables a través de mi historia. Dicho así parece sencillo pero no lo es.
Aquí os dejo mi presentación en la que se desarrolla de una forma, espero que también experiencial, mi punto de vista sobre qué es el enoturismo.

(C) Alicia Estrada, 2014.
 


(c) Alicia Estrada