septiembre 11, 2019

Los "otros"datos enoturísticos del Valle de Napa


Comparar datos de enoturismo, ésta es sin duda la inspiración que te llega tan pronto cae en tus manos el informe de enoturismo de cualquier territorio como Burdeos o Mendoza. Reconozco mi debilidad por  rebuscar inmediatamente el dato de gasto turístico o el ratio de excursionistas vs enoturistas.

Hace unas semanas tuve la ocasión de revisar el informe anual de la Industria turística de Napa Valley (no hay referencias al enoturismo. Como en la mili, esto se supone). Voy a entresacar algunas de las frases que más me llamaron la atención. El impacto me llegó por doble motivo: por lo inhabituales que son en nuestro enoturismo y en segundo lugar por comulgar con ellas de cabo a rabo.

·         En 2018, el Valle de Napa dio la bienvenida a 3,85 millones de visitantes, que gastaron 2230 millones de dólares y proporcionaron 85,1 millones de dólares en desgravación fiscal a los residentes del Valle.
·         Casi el 70% de los 2230 millones de dólares generados, lo fueron por los huéspedes alojados en los hoteles, quienes gastaron una media de 446 dólares por persona y día. Se enumera a continuación el tipo de impuestos que estos huéspedes dejaron en el Valle incluida lo que podríamos llamar la tasa turística (TOT) que se paga en el hotel.
·         La industria de turismo (Léase "enoturismo") es el segundo empleador  en el condado de Napa, después de la industria del vino, dando trabajo a 15.872 personas  en la comunidad, con una nómina total  de 492 millones de dólares anuales, lo que les permite mantener a sus familias. (Vino por un lado y turismo por otro. Bonita reflexión para alguna bodega)
·         La industria del turismo (Léase "enoturismo") proporciona un impacto significativo en la economía del Valle de Napa, al mismo tiempo que  apoya las iniciativas locales esenciales para el bienestar de nuestra comunidad. "La saludable y vibrante industria turística de Napa, contribuye a la calidad de vida que tenemos la suerte de disfrutar los residentes de este territorio"
·         A continuación encontrará una lista de los ingresos por impuestos de ocupación hotelera generados en cada jurisdicción del condado: American Canyon, más de 1,5 millones de dólares; ciudad de Napa: más de 21,6 millones etc.
·         El turismo permite al gobierno local invertir en servicios y programas que benefician a todos los residentes, incluyendo  mejora de infraestructuras, servicios cívicos y seguridad pública. Además el turismo crea demanda de una diversa gama de bienes, servicios y programas culturales que están disponibles tanto para los residentes como para los visitantes.
·         Un 1% de la TOT (similar a tasa turística que se paga en el hotel) se ha dedicado a un fondo especial  para la construcción de viviendas sociales. Aproximadamente 5 millones de dólares serán recolectados anualmente para favorecer el desarrollo futuro de viviendas para residentes.

Creo que podríamos estar hablando horas enteras de estos comentarios en un informe sobre el enoturismo en Napa Valley. A mí, me gustaría ver cosas similares en los informes de las Rutas del vino o de los territorios de vino.

Me gustaría además que estos informes fueran permeables a la sociedad, especialmente a toda esa gente que ve en el enoturismo y el vino, solo la demonización del consumo de alcohol.

Me gustaría que estos informes llegaran a ciertos grupos del mundo del vino que ven en el enoturismo una suerte de plaga del siglo XXI. Lo que no quiere decir que los profesionales del enoturismo, nos olvidemos de la capacidad de carga de los territorios y de los valores ancestrales del vino, en los que en gran medida debemos fundamentar nuestro futuro.

Me gustaría que los datos sobre hoteles especialmente y la relación entre visitantes que pernoctan en el territorio y desarrollo local, los leyeran aquellos grupos que bajo un romanticismo a buen seguro, entendible, defienden el aislamiento de las comarcas de vino, su asidero a tradiciones ancestrales que permiten la existencia de hostales o casas rurales pero ven la hotelería más convencional como inicio de la pérdida del paraíso. 

Vuelvo a insistir que  no todo vale en turismo rural o enoturismo. No queremos masas, pero sí queremos que los jóvenes que se dediquen al mundo del vino u otra cosa, puedan seguir viviendo en su casa. Queremos que los viejos tengan hospitales, sanidad, cuidados. Queremos que el territorio mantenga su identidad pero no por aislamiento, sino por convencimiento, y a buen seguro que desde el enoturismo encontraremos visitantes dispuestos a pagar por vivir su experiencia personal dentro de un territorio agrario y de vino, que huele a verdad, que sabe a hospitalidad y que siente sus tradiciones proyectándolas hacia el futuro de una manera sostenible y natural.

Después de leer esto, yo me siento orgullosa de trabajar en enoturismo y aportar mi  granito de arena en el  mantenimiento y desarrollo de una manera maravillosa de vivir.

(C) Alicia Estrada. 2019.

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